Matthieu Ricard, el hombre más feliz del mundo

Hace aproximadamente ocho años que el neurocientífico Richard J. Davidson junto con un grupo de colaboradores de la Universidad de Wisconsin en Estados Unidos, llevarán a cabo el famoso estudio sobre los efectos de la meditación en el cerebro con un grupo de monjes tibetanos. Dentro de ese grupo se encontraba el monje Matthieu Ricard de origen francés, quien fue nombrado en ese estudio como el hombre más feliz del mundo debido a sus altos niveles de ondas gamma nunca antes registrados (cerebro) en alguna persona, monje o meditador experto.

 ¿Quién es Matthieu Ricard?

Nació en Francia en 1946, tuvo una formación científica, realizó estudios de doctorado (Ph.D.) en genética celular en el Instituto Pasteur de Paris bajo la supervisión de premio Nobel en medicina, François Jacob. Luego de terminar su tesis de Ph.D. en 1972, tomó la decisión de abandonar su carrera científica y concentrarse en estudios budistas tibetanos. Desde el año 1972, Ricard ha vivido en el Himalaya donde ha completado ya 37 años como monje budista en el monasterio de Shechen en el Nepal.

En cuanto a sus proyectos humanitarios, Matthieu tiene en ejecución proyectos para sostener en el Tíbet dieciséis clínicas, siete escuelas, incluyendo una para 800 niños huérfanos que atraviesan desesperados el Himalaya en busca de una formación en su cultura en la India, este programa también acoge a cientos de personas mayores. Igualmente sostiene la construcción de nueve puentes.

Desde el año 2000, Matthieu Ricard ha sido un miembro activo del Instituto para el Pensamiento y la Vida, y participa en la investigación científica actual sobre el entrenamiento mental y la plasticidad del cerebro. Esta investigación es conducida por el profesor Richard J. Davidson, una autoridad en el dominio de la Neuroplasticidad.

La Investigación

El Dr. Richard J. Davidson junto con sus colaboradores, reunieron a ocho budistas veteranos con edad media de 49 años, junto con 10 voluntarios sanos, siendo estudiantes universitarios con una media de edad de 20 años.

La diferencia entre los monjes budistas y los estudiantes voluntarios del estudio, es que los monjes tibetanos habían tenido entrenamiento en meditación entre 10,000 a 50,000 horas de práctica, considerándose un número de horas muy elevado para cualquier persona, incluso para meditadores expertos de occidente. Para calcular esté número de horas, los autores contabilizaron cada día de retiro como ocho horas de práctica.

Por otra parte, los sujetos que actuaron como voluntarios no tenían práctica en ningún tipo de meditación, sin embargo, mostraban un interés por la meditación. Así que el grupo de voluntarios inicio una semana de entrenamiento de una hora diaria, una semana antes de que comenzara la investigación.

Durante estas sesiones, se les indico a los voluntarios que pensaran en alguien por quien sentían algo especial, como por ejemplo sus padres o su pareja, para posteriormente dejar que su mente fuera invadida por un sentimiento de amor o compasión hacia esas personas. También, se les solicitó que imaginaran una situación triste y desearan que las personas que estaba sufriendo fueran liberadas de su sufrimiento. Después de varias horas de práctica, se solicitó a los voluntarios que intentaran generar dicho sentimiento hacia todos los seres vivo sin pensar específicamente en ninguno en particular.

En cuanto al instrumento que se seleccionó para medir las frecuencias de las ondas gamma fue el electroencefalograma (EEG). Este instrumento hace una exploración neurofiológica y registra la actividad bioeléctrica cerebral en condiciones basales de reposo, en vigilia o durante el sueño. También se pueden realizar (EEG) durante diversas actividades, como por ejemplo durante la meditación, tal como se llevó a cabo en el estudio.

El Proceso

Durante la investigación, cada participante se colocó en la máquina para realizar encefalogramas. Durante los primeros 20 segundos de registro electroencefalográfico, posteriormente se solicitó a los participantes que entraran en meditación. Se les instruyo que realizarán una meditación sin objeto, es decir, enfocada a la generación de algún estado mental de “amor y compasión incondicionales”. Este tipo de meditación no requiere concentrarse en objetos particulares, ni en recuerdos o imágenes.

Durante el tiempo que se registró el electroencefalograma, tanto los controles como los monjes budistas se concentraron en sentir este estado de amor-bondad y compasión.

Los Resultados

Durante los periodos de meditación, los electroencefalogramas de los participantes budistas mostraban oscilaciones gamma de amplia magnitud (fig.2), que no estaban presentes durante el periodo previo a la meditación (condiciones basales o de reposo). Por otra parte, el volumen de las ondas se incrementaba conforme transcurría el tiempo de la práctica de la meditación.

Con respecto a la diferencia de los dos grupos, los practicantes budistas presentaron una proporción superior de ritmos oscilatorios gamma (en lugar de ritmos oscilatorios lentos) en comparación con los voluntarios o grupo de control. Esta diferencia entre ambos grupos todavía se acentuó más durante la práctica de la meditación, y persistió en los periodos de reposo tras las fases de meditación. (fig. 2).

En cuanto a los patrones de sincronía, este fue superior para los practicantes budistas a diferencia de los voluntarios o grupo de control. Según los autores, “la práctica de la meditación produce un estado de coordinación mental a gran escala”. Esto hace referencia a que diferentes ritmos mantengan una misma frecuencia como el ritmo cardiaco, respiratorio, tono vagal y ondas cerebrales.

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Fig. 2

Conclusiones

Los resultados mostraron que mientras Matthieu Ricard practicaba meditación, su cerebro producía unos niveles de ondas gamma “nunca vistos antes en experimentos de ese tipo” según el propio Davidson.

  • Las topografías por resonancia también mostraron una actividad superior a la normal en la corteza cerebral pre-frontal izquierda, lo cual indicaría una gran predisposición para el bienestar y las emociones positivas.
  • Los resultados fueron comparados con los obtenidos por cientos de voluntarios cuya felicidad fue clasificada en niveles que iban del 0.3 (muy infeliz) a -0.3 (muy feliz). Matthieu Ricard logró -0.45, desbordando los límites previstos en el estudio.
  • Estas diferencias encontradas respecto al estado de reposo sugieren que la práctica continua de meditación puede cuásar modificaciones en el estado habitual de reposo del cerebro.
  • El secreto de Matthieu Ricard está en tener un estricto entrenamiento mental a través de la meditación. El objetivo es reducir, poco a poco, los pensamientos y emociones negativas o, más bien, verlos desde una perspectiva diferente en la que dejan de ser dañinos.
  • El equipo de Richard Davidson lleva más de 15 años trabajando en la Neuroplasticidad. Según Davidson “los experimentos muestran que el cerebro es un órgano en constante evolución y, por lo tanto, moldeable”.

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