Haz un cambio intencionado

La divulgadora científica Elsa Punset nos dice: ¡A los humanos nos encantan los cambios! Cualquier novedad nos provoca un subidón de energía y curiosidad. Pero al poco tiempo… ¡la mayor parte de los cambios pierden su impacto y nos aburrimos de ellos! Eso pasa siempre con los cambios circunstanciales, sin embargo, cuando haces un cambio intencionado, diferente, más enriquecedor, como hacer el esfuerzo por alcanzar un objetivo (motivación intrínseca)… los efectos duran más y la satisfacción es mayor.

Tipos de Cambios 

  1. Los cambios inducidos o circunstanciales son aquellos provocados directamente por un agente externo. Por ejemplo, los cambios en la legislación, modificación en el sistema de pago de impuestos, cambiarte de casa  o realizar constantes viajes por cuestiones de trabajo, aprender a manejar porque te regalarón un automóvil.
  2. En los cambios adaptativos también está presente un estímulo externo, sin embargo, uno tiene que adaptarse a este cambio porque es inevitable, por ejemplo; adaptarte a vivir ante la ausencia de ser querido ya sea por fallecimiento o divorcio, o cuando te mudas del país que naciste y tienes que adaptarte a otro estilo de vida y lengua, o cambiar a una dieta saludable cuando te enfrentas a una terrible enfermedad.
  3. Finalmente, en el cambio intencional, el arranque del cambio es la “intención”, el deseo de generar un cambio desde uno mismo. Hay una clara motivación intrínseca. Por ejemplo, cuando decides hacer ejercicio para verte en forma o quieres bajar de peso y te sometes a una nueva dieta, o cuando decides aprender una actividad nueva como bailar, cantar o practicar algún deporte.

Investigación

Investigadores de la Universidad de California reclutaron a personas que habían experimentado recientemente dos tipos de cambios en sus vidas. El primer cambio se podría etiquetar como “circunstancial” y se trataba de alteraciones en las circunstancias del entorno, como por ejemplo, mudarse, obtener un aumento o comprar un coche nuevo. El segundo cambio, etiquetado como “intencional” demandaba un esfuerzo por parte de la persona para alcanzar una meta, como por ejemplo, comenzar una carrera universitaria o escribir un libro.

A todas estas personas se les pidió que evaluaran su nivel de felicidad durante varias semanas. Los resultados mostraron que todos experimentaron un aumento del nivel de felicidad inmediatamente después del cambio. Sin embargo, la felicidad se revirtió rápidamente a sus niveles iniciales en quienes habían experimentado un cambio circunstancial. No obstante, quienes experimentaron un cambio intencional se mantuvieron más tiempo reportando altos niveles de felicidad… ¿Por qué?

Según los investigadores llegaron a la siguiente conclusión:

“Nos sentimos felices cuando vivimos experiencias positivas. Sin embargo, si vivimos la misma experiencia una y otra vez, por muy maravillosa que sea, muy pronto se convertirá en algo familiar y esa nueva fuente de felicidad se irá secando gradualmente, generando menos placer y satisfacción… A esto se le conoce como Adaptación Hedonista”.

El psicólogo Richard Wiseman recomienda que para maximizar la felicidad necesitamos hacer cambios intencionados, además de cambios circunstanciales. Mudarse a una casa nueva o comprar un nuevo móvil genera inmediatamente una gran felicidad pero esta también disminuye rápidamente. Al contrario, los cambios intencionales nos permiten evitar la adaptación hedonista porque crean continuamente nuevos escenarios, nos plantean nuevos retos desde el punto de vista psicológico. En estos casos, nuestro cerebro se alimenta continuamente de nuevas experiencias positivas.

Ejercicio para realizar cambios intencionados

Elsa Punset en su libro, “El libro de las pequeñas revoluciones”,  nos comenta un ejercicio que esta enfocado para cultivar esos cambios intencionados, recuerda elegir actividades que vayan bien con tu personalidad, valores y habilidades.

Toma una hoja en blanco y divídela en 3 partes:

  1. En la primera columna escribe “todos los cambios intencionados que quieras hacer”, por ejemplo: Ir a una academia de baile, buscar un club de senderismo, apuntarte a un gimnasio, ir a clases de cocina, aprender yoga, volver a estudiar…
  2. En la segunda columna escribe “todo lo que esperas de este cambio”, por ejemplo: Conocer gente nueva, abrir un negocio derivado de mi nueva afición, cambiar de ciudad, estudiar algo que siempre me ha interesado aprender una técnica, descubrir un país…
  3. En la tercera columna escribe “todo lo que necesitas para hacer ese cambio”, por ejemplo: ¿qué información necesitas?, ¿con quién vas a hablar?, ¿cúando lo vas a hacer?, etc.

Espero te pueda servir este pequeño ejercicio, procura escribir los cambios intencionados que has postergado o que te gustaría hacer, ojala te sirva de mucho esta actividad y recuerda, que escribir nuestras metas y cambios incrementan la probabilidad de que se realicen.


Anuncios

Tu opinión es importante

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s