Es posible comprar la felicidad invirtiendo en los demás y no en uno mismo.

“El capital no es un mal en si mismo. El mal radica en su mal uso”. Mahatma Gandhi, Potico y Pensador indio (1869-1948)

Mike-Norton
Michael Norton

El mejor método para ser felices es invertir en los demás, afirma el psicólogo norteamericano Michael Norton de la escuela de negocios de la Universidad de Harvard.

También existen dichos populares  como por ejemplo; “Más vale dar que recibir” o “Dar es lo que abre la puerta para recibir”, pero si donamos o gastamos nuestro dinero ya sea con desconocidos, familiares, personas cercanas o una organización, ya sea de ayuda o lucrativa, posiblemente no recibiremos lo mismo que estemos dando (dinero) pero a cambio estaremos recibiendo y experimentando emociones positivas como gratitud, alegría, orgullo o felicidad, y estas emociones se van a convertir en experiencias, y las experiencias positivas tienden a almacenarse en nuestra memoria a largo plazo, con el paso del tiempo esas experiencias se vuelven recuerdos y recordar experiencias positivas hace que experimentemos nuevamente emociones positivas, se vuelve un espiral.

Hay un supuesto muy lógico que tiene la mayoría de la gente cuando gasta su dinero: que debido a que un objeto físico dura más, nos hará felices por más tiempo que una experiencia única como un concierto o unas vacaciones. Según estudios recientes y lo que comenta Michael Norton, resulta que es completamente equivocado.

Por otra parte, “Uno de los enemigos de la felicidad es la adaptación, la costumbre”, dice el doctor Thomas Gilovich, profesor de psicología de la Universidad de Cornell, quien estuvo estudiando la cuestión del dinero y la felicidad por más de dos décadas. Compramos cosas para hacernos felices y tenemos éxito, pero sólo por un tiempo. Las cosas nuevas nos entusiasman al principio, pero luego nos adaptamos a ellas”, explica el científico. 

Ademas, las experiencias no se pueden cuantificar ya que el valor de una experiencia es completamente subjetiva (cada persona la interpreta a su manera) y jamás expira, en cambio una cosa material siempre tendrán precio y una fecha de expiración o caducidad. La diferencia entre comprar cosas y/o comprar experiencias radica en que nos adaptamos rápidamente a las cosas y las experiencias no, por ejemplo: Cuando adquirimos un objeto de mucho valor (computadora, automóvil o casa) la felicidad que nos trae es sumamente elevada pero conforme pasan las semanas le vamos restando “valor” al objeto hasta tal punto que puede dejar de ser importante para nosotros o pueden ser reemplazadas por otro objeto mejor, en cambio cuando compramos o invertimos en experiencias nada ni nadie te las puede reemplazar, las experiencias que vivas será única y nunca dejaran de causarnos emociones positivas porque permanecen por siempre en la mente (recuerdo). ¿Qué te genera más felicidad?, aquellas vacaciones de la infancia que fuiste con tus seres queridos (amigos o familiares) o la primera computadora que te compraste con tu dinero.

Otro estudio realizado por los investigadores Ryan Howell y Graham Hill concluyó que es más fácil comparar cosas materiales que experiencias. Y dado que es más fácil comparar cosas, la gente lo hace. Sin embargo, el Dr. Martin Seligman, uno de los principales estudiosos de la Psicología Positiva, propone que “practiquemos un “consumismo bueno” que no se centre en la adquisición de cosas, sino en darle a otros y darnos a nosotros mismos oportunidades de tener experiencias significativas.” (Seligman, 2004).

¿Qué pasaría si las personas dejasen de gastar el dinero en ellos mismos para gastarlos en los demás?

Se hizo un experimento en donde varios participantes recibían un sobre con dinero e instrucciones diferentes de como emplearlo. Los del grupo A debían gastarlos en ellos mismos y los del grupo B en cambio, solo podían gastarlo en otras personas, a lo largo del día lo fueron gastando en forma variada. Al finalizar el día cuando los investigadores les preguntaron sobre su experiencia, los del grupo B argumentaban que se sentían más felices que por la mañana, los del grupo A en cambio se sentía igual, nada había cambiado para ellos, y aunque se haga el experimento con más o menos dinero, el resultado siempre es el mismo, tampoco cambia si la prueba se hace en países diferentes (Ricos o Pobres). Lo que importa no es en que se gasta, sino el hecho de hacerlo en los demás, la conclusión es la siguiente:

  • No hay que hacer nada extraordinario para sentirnos felices, simplemente compartir lo que tenemos con los demás.
  • También se ha descubierto que los grupos que más comparten son los que funcionan mejor ya sean equipos deportivos, profesionales o académicos.
  • Los que dan poco además sienten más vergüenza, segregan más cortisona (la hormona del estrés) y por tanto es más probable que tengan problemas de salud.
  • Además nos hace más felices involucrarnos en el regalo que hacerlo de forma anónima, el grado máximo de felicidad se alcanza cuando se comparte el dinero de forma que se maximiza el contactos social, es decir; cuando se logra aumentar el vínculo emocional con los otros, y el que recibe el dinero también se siente mucho más feliz si esa transferencia se produce de forma social.

Otra razón por la cual es mejor invertir en experiencias, es que cuando compartimos experiencias con los demás, nos conectamos mucho más con las personas que compartiendo nuestras nuevas adquisiciones materiales. Te unirás mucho más con alguien que compartiste unas vacaciones en algún lugar, que con alguien que también se compró el celular más sofisticado. Así que los viajes pueden hacer que las parejas, la familia e incluso los equipos de trabajo en las empresas, se vayan formando una identidad pues al momento de vivir una experiencia en particular se va creando un sentido de pertenencia y un vínculo más cercano entre las personas que estuvieron involucradas, las experiencias pueden ser desde pequeñas hasta más complejas, como por ejemplo; conciertos, cenas, festejos de cumpleaños, aniversarios importantes e incluso viajes a parques temáticos o excursiones… no importa el tipo de experiencia, lo que importa es conectar con los demás, tener recuerdos que compartir y emociones que experimentar. Gastar en los demás nos puede hacer experimentar la felicidad, tanto se beneficia el que recibe como el que da. 

Por ultimo, te dejo la entrevista que le realizo Eduardo Punset a Michael Norton con respecto a las investigaciones realizadas con el dinero, no te lo puede perder, esta muy interesante.


Referencias:

 

 

 

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